miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ay, Ay, ese dolorcito

Compañeros de carreras, maratonianos todos.

Pues aquí vamos, empujando.  El post de hoy es sobre los dolores y esas sensaciones de molestia que muchas veces tenemos durante un entrenamiento o carrera.... aprovechando algunas que tuve durante la salida de ayer..

Me tocaban 60' a 6'10", unos 9.5 Kms.  Como es habitual (primera recomendación), tratar de comenzar a un ritmo suave para luego ir acelerando. Si comenzamos de forma muy brusca se nos acaba la "gasolina" antes o podemos estar sometiendo nuestro cuerpo a un arranque repentino, sufriendo de tirones/roturas.  La segunda recomendación es comenzar en un terreno blando mientras los músculos calientan. En mi caso, los primeros 2-2.5 kms (10-15 mins) sirven para ello, aprovechando un pequeño  circuito cercano a casa.  A partir de allí ya podemos aumentar nuestro ritmo (velocidad, zancada, etc). Sin embargo, suele suceder que en un momento determinado sentimos algunas molestias:
- Lo más frecuente es sentir molestia a los costados. Esto puede deberse a que vamos a un ritmo más rápido del que nuestro cuerpo tolera o que tenemos que ver si hay alguna falla muscular (lumbalgias desplazadas) o peor aún, renal. En el primer caso, con bajar el ritmo, presionar un poco la zona que nos duele y enderezar la postura tenemos. En los otros casos, es obligatorio parar el entrenamiento y asistir a un médico lo antes posible.
- Dolores en las rodillas. Esto puede tener múltiples casos. Fué el elemento que me fastidió un poco la salida de ayer, una ligera punzada en la parte inferior de la rodilla izquierda.  Pude resolverlo disminuyendo el ritmo y optimizando la zancada:  suelo tener una pisada con mucha rotación así que si trato de no rotar el pié deja de dolerme.  Al llegar a casa, agua fria y una compresa con hielo y resuelto el tema.
- Dolores musculares en las pantorrillas, gemelos y talones.  Normalmente están referidos a fallos en la biomecánica de la carrera: pisamos mal, mala postura, apoyo incorrecto.  También puede deberse al tipo de calzado con el que trabajamos (poco amortiguación o muy desgastado).
Una de las cosas más difíciles para los corredores es parar.  Si sentimos un dolor pensamos que se irá en unos segundos y seguimos entrenando, o pensamos que nos va a alejar de nuestro "hobby".  El problema es que muchas veces son cosas sencillas que con un reposo o algún tratamiento breve/casero podemos resolverlo y por ese abuso de entrenar en dolor, hemos empeorado la situación.

Así que ya sabéis: si duele, malo. Un buen consejo: disminuir el ritmo. Si sigue doliendo, entonces paramos y nos vamos a casita o a un médico....

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